Estilo educativo

Visión (qué queremos ser)

Ser una Comunidad Educativa con profesionales entusiastas que disfrutan con la enseñanza y desarrollan una educación de calidad, preparando a los estudiantes para retos innovadores, dentro de un ambiente cálido y familiar.

Misión (qué finalidad nos anima)

Desarrollar en el alumno los valores esenciales con los que nos identificamos en el Centro, formando estudiantes de un modo integral y logrando que alcancen su máximo potencial.

Mantener el ambiente colegio-hogar para cuidar del bienestar de todos los que forman parte de la Comunidad Educativa, trabajando de un modo cercano y familiar.

Invertir en la mejora de la calidad de la enseñanza, formación, servicios e instalaciones.

Valores

El Colegio Jesús-María Fuensanta destaca especialmente como respuesta a una necesidad de la sociedad actual, su voluntad de educar en los valores de:

  • ENTUSIASMO: somos un colegio lleno de vida, energía, iniciativa, alegría y pasión por lo que hacemos.
    BONDAD: considerados, atentos y generosos con los demás. Disfrutamos creando un ambiente familiar, tranquilo, seguro y de cariño.
  • CIVISMO: cooperamos y trabajamos en equipo, dedicando el tiempo que sea necesario por el éxito del colegio y de nuestros alumnos.
  • CURIOSIDAD: las personas que formamos parte del colegio tenemos
    curiosidad, buscamos nuevas experiencias y participamos en las
    actividades de forma activa.
  • PERSEVERANCIA: asumimos nuevos proyectos, cambios, mejoras,
    nos adaptamos a las necesidades individuales de nuestros alumnos y
    familias.
  • RESPETO: valoramos las diferencias de cada uno y nos respetamos.

Acogemos

La palabra acogida habla de espacio, de admitir a alguien en nuestra casa y darle nuestra amistad. Es mirar a cada persona y descubrir lo bueno que lleva dentro, es mirarlo y hacerle sentir importante.
Es mirarnos a nosotros mismos y recordar lo mal que nos sentimos cuando nos excluyen y nos dejan de lado. Es ofrecer comunicación, decir a alguien que nos importa, es dar seguridad y fortaleza, disminuir el sufrimiento. Creer en alguien es devolverle la alegría y hacerle creer que es posible salir adelante.

Las personas necesitamos:

  • Ser escuchadas.
  • Que se respete nuestra intimidad.
  • Ser respetadas
  • Decidir por nosotras mismas y ser protagonistas de la vida.
  • No ser juzgadas.
  • Ser tratadas como personas únicas.
  • Expresar libremente los sentimientos sin hacer daño a nadie.
  • Ser aceptadas más allá de nuestras debilidades, cualidades,
    problemas…

Damos confianza

La palabra confianza habla de seguridad, de atreverse, de saberse respetado y valorado, de creer en las propias capacidades desde la conciencia de lo que somos. Habla de mirar a los demás con confianza, de no quedarnos en sus defectos sino de saber ver más allá y descubrir lo que cada persona puede llegar a ser.

Para crecer en confianza en uno mismo y en los demás es importante:

  • Ser consciente de los éxitos y logros personales.
  • Dejar de alimentar los fantasmas y las ideas negativas.
  • Dar pequeños pasos y hacer pequeños cambios.
  • Crecer en autoestima y seguridad.
  • Pensar en los miedos que vamos superando.
  • Celebrar lo que nos va bien.
  • Tener paciencia.
  • Preparar bien nuestra tarea.
  • Querer mejorar siempre.
  • Tener espacios de interioridad y ser conscientes de lo que nos
    pasa.
  • No quejarnos todo el tiempo.

Estamos en casa

Sentirse en casa es una necesidad humana. Sentirnos en un lugar donde somos queridos, donde estamos protegidos y podemos ser nosotros mismos. Un lugar de confianza, acogida, familia y cariño. Sin embargo, esta experiencia es cada vez menos frecuente y abundan los “hogares” donde el silencio, la violencia, la soledad o el desprecio son lo cotidiano.

Por eso es tan importante que nosotros les hagamos sentir “en casa”, que generemos espacios para la amistad, el vínculo, para las relaciones sólidas donde nos quieren y valoran independientemente de cómo somos.

Las personas necesitamos sentirnos en casa:

  • Queridos y acogidos en lo que somos.
  • Respetados, con espacios de intimidad.
  • Responsables del bien común.
  • Sensibles a las necesidades de las personas con las que
    convivimos.
  • Celebrando la vida y lo cotidiano.
  • Compartiendo las dificultades que la vida trae Invitados a sacar lo
    mejor de nosotros mismos y a crecer.

Estamos alegres

Es fácil identificar a una persona que tenga en su lista de valores la alegría.
Cuando la ves llegar siempre tiene una sonrisa que ofrecerte, un saludo o comentario agradable, una buena predisposición a compartir un buen momento, aunque sea solo de dos minutos.

La alegría es un es una forma de estar en el mundo y un imán para todo lo bueno que te puede suceder, es una forma de vida, una actitud. No es negar la dificultad que siempre está sino la elección de un modo de vivir, es saber que lo bueno de la vida pasa en el día a día y ser agradecido con todo lo que llega. Es ver el lado bueno de la vida y sacar lo mejor de nosotros. Es la alegría que nos propone Jesús, la de vivir con sentido, agradecidos, confiados y dando la vida
por los demás.

Las personas necesitamos la alegría:

  • Nos ayuda a vivir con sentido.
  • A celebrar los logros de los demás y los propios.
  • Es buena para la salud.
  • Nos ayuda a vivir conectados con los demás y no sólo centrados
    en nuestros problemas.
  • No es una risa permanente sino que está más adentro y tiene que
    ver con el sentido.
  • Se contagia y atrae a las personas

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